En la escuela a veces se ponen etiquetas a los niños como
"eres un vago" o "siempre estás llorando". Estas etiquetas
se establecen cuando realizan repetidamente algunas conductas que pueden
resultar molestas a los maestros. Esto hace que los niños se estanquen y no
cambien su actitud debido a que creen que son así y lo adquieren como una
característica propia. Al marcar lo que hacen mal, ellos creen que están
limitados por ese defecto.
Estas etiquetas influyen en los maestros a la hora de
evaluar y puede afectar a la hora de tomar decisiones importantes. Esto es
debido a que de tanto repetir que un niño es "torpe" acaban creyendo
que de verdad ese niño es torpe.

Estos sellos que les ponen a los pequeños pueden crear una
serie de efectos como pueden ser el efecto Pigmalión, la profecía
auto-cumplida, el efecto Halo, la indefensión aprendida o
la proyección de nuestras propias debilidades en los otros.
El efecto Pigmalión es el que se emplea para proyectar en
los otros como creemos que van a ser. "Las expectativas y
previsiones de los profesores sobre la forma en que de alguna manera se
conducirían los alumnos, determinan precisamente las conductas que los
profesores esperaban" (Rosenthal y Jacobson).
La profecía auto-cumplida consiste en decirle a un niño que
es muy bueno o muy malo hasta que llega un momento que de tantas veces que se
lo repiten el niño se lo acaba creyendo.
El efecto Halo se correspondería con el siguiente ejemplo:
cuando una maestra está en clase y considera que las niñas son mejores que los
niños, enfoca su enseñanza para que eso sea así, Un rasgo que asociamos a algo
positivo o negativo y lo utilizamos para evaluar.
La indefensión aprendida es cuando asocias algo malo a un
hecho y como sabes que no lo vas a conseguir no lo intentas. Por ejemplo cuando
eras pequeña en la clase de educación física, intentaste saltar el potro y te
caíste rompiéndote un dedo. Esto hace que asocies el potro con un momento malo
de tu infancia y por lo tanto no quieras volver a saltar el potro por miedo a
que vuelva a ocurrir.
El efecto Halo se correspondería con el siguiente ejemplo:
cuando una maestra está en clase y considera que las niñas son mejores que los
niños, enfoca su enseñanza para que eso sea así, Un rasgo que asociamos a algo
positivo o negativo y lo utilizamos para evaluar.
Las etiquetas son algo negativo que van a acompañar a los
pequeños durante toda su vida y los van a marcar. Por lo tanto, no se deben
poner. Para ayudar a que no adquieran complejos podemos intentar realizar
diversas actividades que les permitan mejorar como los siguientes:
AUTOESTIMA

DAR EJEMPLO

RECUERDA LAS COSAS BUENAS
Es importante que recordemos cuando eramos niños si
teníamos algunas etiquetas y cómo pudieron afectarnos. Solamente poniéndonos en
su lugar lograremos entender como se sienten nuestros alumnos. Como futura maestra,
he aprendido que siempre hay que motivar a los pequeños y animarles a que sigan
hacia delante intentando alcanzar el éxito ignorando todo aquello que le pueda
frenar. Por eso, siempre hay que dialogar con ellos y mostrarles que estás ahí
para ayudarles no para hundirles.
NACIMOS PARA VIVIR, VIVIMOS PARA SOÑAR Y NUESTRA MISIÓN SERÁ
LUCHAR.
(Fotos sacadas de Internet)