domingo, 21 de mayo de 2017

ETIQUETAS

En la escuela a veces se ponen etiquetas a los niños como "eres un vago" o "siempre estás llorando". Estas etiquetas se establecen cuando realizan repetidamente algunas conductas que pueden resultar molestas a los maestros. Esto hace que los niños se estanquen y no cambien su actitud debido a que creen que son así y lo adquieren como una característica propia. Al marcar lo que hacen mal, ellos creen que están limitados por ese defecto.



Estas etiquetas influyen en los maestros a la hora de evaluar y puede afectar a la hora de tomar decisiones importantes. Esto es debido a que de tanto repetir que un niño es "torpe" acaban creyendo que de verdad ese niño es torpe.

Estos sellos que les ponen a los pequeños pueden crear una serie de efectos como pueden ser el efecto Pigmalión, la profecía auto-cumplida, el efecto Halo, la indefensión aprendida o la proyección de nuestras propias debilidades en los otros.



El efecto Pigmalión es el que se emplea para proyectar en los otros como creemos que van a ser.  "Las expectativas y previsiones de los profesores sobre la forma en que de alguna manera se conducirían los alumnos, determinan precisamente las conductas que los profesores esperaban" (Rosenthal y Jacobson).


La profecía auto-cumplida consiste en decirle a un niño que es muy bueno o muy malo hasta que llega un momento que de tantas veces que se lo repiten el niño se lo acaba creyendo.


 El efecto Halo se correspondería con el siguiente ejemplo: cuando una maestra está en clase y considera que las niñas son mejores que los niños, enfoca su enseñanza para que eso sea así, Un rasgo que asociamos a algo positivo o negativo y lo utilizamos para evaluar. 




La indefensión aprendida es cuando asocias algo malo a un hecho y como sabes que no lo vas a conseguir no lo intentas. Por ejemplo cuando eras pequeña en la clase de educación física, intentaste saltar el potro y te caíste rompiéndote un dedo. Esto hace que asocies el potro con un momento malo de tu infancia y por lo tanto no quieras volver a saltar el potro por miedo a que vuelva a ocurrir.




El efecto Halo se correspondería con el siguiente ejemplo: cuando una maestra está en clase y considera que las niñas son mejores que los niños, enfoca su enseñanza para que eso sea así, Un rasgo que asociamos a algo positivo o negativo y lo utilizamos para evaluar. 



Las etiquetas son algo negativo que van a acompañar a los pequeños durante toda su vida y los van a marcar. Por lo tanto, no se deben poner. Para ayudar a que no adquieran complejos podemos intentar realizar diversas actividades que les permitan mejorar como los siguientes:


AUTOESTIMA

                                                                       DAR EJEMPLO


          RECUERDA LAS COSAS BUENAS



Es importante que recordemos cuando eramos niños si teníamos algunas etiquetas y cómo pudieron afectarnos. Solamente poniéndonos en su lugar lograremos entender como se sienten nuestros alumnos. Como futura maestra, he aprendido que siempre hay que motivar a los pequeños y animarles a que sigan hacia delante intentando alcanzar el éxito ignorando todo aquello que le pueda frenar. Por eso, siempre hay que dialogar con ellos y mostrarles que estás ahí para ayudarles no para hundirles.

NACIMOS PARA VIVIR, VIVIMOS PARA SOÑAR Y NUESTRA MISIÓN SERÁ LUCHAR.

(Fotos sacadas de Internet)

No hay comentarios:

Publicar un comentario