Todo lo que ocurre alrededor nuestro, noticias, vídeos o
incluso comentarios pueden influirnos y ayudarnos a aprender. Los medios de
comunicación son un factor muy importante en nuestras vidas. Gracias a ellos
podemos saber los hechos que se dan en otras partes del mundo a través de la
televisión, radio o periódico. Por la calle, los carteles publicitarios pueden
parecer simples carteles informativos pero sin embargo tienen mucho poder sobre
nosotros. Por ejemplo, cuando yo era pequeña y veía un cartel que promocionaba
algún juguete siempre se lo pedía a mis padres aunque me decían que no.
También las redes sociales tienen un papel imprescindible
para nuestra formación ya que ellas nos permiten buscar la información que
necesitemos o incluso podemos conocer a otras personas, hablar con ellas, subir
fotos, publicar cosas que pueden ayudar a otras personas. Sin embargo, éstas
pueden ser perjudiciales ya que nos pueden influir en nuestra forma de pensar e
incluso en muchas ocasiones se pueden dar ciertos bulos que confunden a las
personas.
Por otro lado, las relaciones tanto con nuestro entorno más
cercano ya sean familiares o amigos y un entorno más amplio tienen mucho
influjo en nuestro día a día. Por ejemplo, yo practico tenis desde que era muy
pequeña y mis entrenadores me han enseñado que cuando entro dentro de la pista,
todos los problemas, estudios o pensamientos se quedan fuera, es decir, jugamos
para divertirnos. También gracias a ellos, he aprendido a luchar por lo que
quiero, a no darme por vencida, y que los entrenamientos nos sirven para
aprender, no somos profesionales. Sin embargo, también me han enseñado a
competir para alcanzar mis objetivos y que mientras se juega no hay amigos,
pero sí compañeros, es decir, se debe tener respeto. En el momento en el que el
partido termine todo se queda dentro de la pista y no se sacan los malos rollos
ni los conflictos. Las actividades son para disfrutar.
Gracias precisamente a mis entrenadores, hace unos años
decidí sacarme el título de instructora de tenis para poder enseñar y ayudar a
los niños como me hicieron a mí. Llevo dando clases 3 años y cada día aprendo
cosas nuevas. Los niños tienen una vitalidad, una alegría y una constancia
digna de admirar. También ellos me han enseñado a resolver todo tipo de conflictos
y tener que establecer una serie de normas desde el principio.
Desde otro
punto de vista, he de destacar que otro hecho de mi vida me ha enseñado a que
hay veces que las cosas no salen como queremos. Desde muy pequeña comencé a
bailar y era algo que me encantaba. Sin embargo, llegó un momento que mi tiempo
no era el suficiente para realizar todo lo que me gustaba y además estudiar.
Por lo tanto, tuve que elegir y fue un momento bastante duro. Gracias a ello,
aprendí a poner todas "las cosas sobre la mesa" y hacer un balance de
aquello que me proporcionaba más cosas buenas que malas. Por ello, tuve
que dejar de bailar.
En este momento, soy profesora de un niña de 13 años y es
algo completamente nuevo para mí. Creía que no iba a ser capaz de
ayudarla. Sin embargo, he superado mis miedos y he empezado a confiar más en mí.
Ella me ha enseñado que no es necesario saber de todo para ayudar al otro.
Por otro lado, el hecho de competir, bailar, hablar en
público, dar clases a niños me ha permitido adquirir ciertas nociones para
poder expresarme ante otras personas sin tener miedo al qué dirán.
En definitiva, todo lo que nos rodea tiene un papel
fundamental en nuestras vidas. Nuestros vecinos, amigos, profesores, personas
que conoces de casualidad pueden enseñarte pequeñas cosas que van a ser
realmente importantes. Por ello, es necesario estar abierto a nuevas
experiencias y a nuevas amistades.
"Si no funciona cambia el plan, pero no cambies la
meta"
No hay comentarios:
Publicar un comentario