domingo, 21 de mayo de 2017

GRUPOS INTERACTIVOS



Los grupos interactivos en los que hemos participado han sido una experiencia muy positiva para mi vida. Hace un tiempo comenzamos a participar los grupos interactivos de diferentes cursos en el colegio Puerta Sancho. Un día a la semana, acudimos a las clases y somos ayudantes de los pequeños durante el tiempo establecido.

Este proyecto consiste organizar a los niños en grupos. Ellos se sientan en sus mesas que están agrupadas creando un cuadrado. Cada grupo debe hacer una actividad que va a ser guiada por un adulto. El papel de este adulto es de simple apoyo, no tienen que hacerles las tareas o decirles como hacerlas, es decir, solo deben estar para controlar y dar pequeños apoyos.
Los niños deben tratar de hacer cada uno su actividad, ayudando al resto si es necesario o permitiendo que los demás le ayuden. Tienen un tiempo establecido para realizar la actividad. En el momento en el que se acabe el tiempo, éstos rotan y cambian de mesa. Al cambiar, pasan a realizar otra actividad diferente. 
Este modo de trabajo fomenta la colaboración y cooperación entre los alumnos permitiendo darse relaciones sociales y ayudando a potenciar el trabajo en equipo.  De esta forma, aprenden a desarrollar operaciones cognitivas básicas como puede ser la memoria o la atención realizando actividades como las secuencias. También aprenden a elaborar mecanismos para resolver conflictos y adquieren habilidades que les permiten dialogar con sus compañeros.

Desde mi experiencia, los grupos interactivos se deben comenzar a realizar desde que son muy pequeños. Así, tan pronto como sea posible adquieren capacidades para resolver las actividades sin ningún problema contando con la ayuda de sus compañeros.  En mi caso, he estado participando en los grupos interactivos con niños de 3 años. Los pequeños cuando entran en la fila van directos a quitarse los abrigos. Es realmente importante enseñarles una rutina desde el principio.
Posteriormente, se sientan todos en asamblea en el círculo. Cada día uno de los niños es la "maquinita", es decir, es el ayudante de la maestra y se encarga de pasar lista dando los buenos días a cada uno de sus compañeros. De esta forma, adquieren modales y formas de saludar.

Después, la profesora les explica cuáles van a ser las actividades que van a realizar en cada mesa. Así, cada uno se sienta en su grupo y comienza la actividad. Los pequeños no suelen preguntar dudas sobre la actividad, solo se cuestionan si lo están haciendo bien. Por ello, reforzamos mucho mediante frases como "que bien lo estás haciendo" o "me tienes que enseñar porque los estás haciendo genial". De esta forma, refuerzas su autoestima . Ellos saben que cuando el triángulo suena deben dejar de hacer las tareas y cambiar de mesa.

Normalmente, no se dejan ayudar porque creen que pueden hacerlos. Suelen decir "lo hago yo porque ya soy mayor". En ocasiones, no saben hacerlo pero son personas que creen que deben hacerlo ellos solos para demostrar que son iguales que los mayores. A veces, se crean conflictos entre ellos pero no suele derivar en nada grave.
Esta experiencia ha sido un refuerzo para mí. La carrera no es como me la esperaba pero esto es lo que me anima a seguir. Poder convivir con los pequeños, ayudarles y ver como van progresando. Sus sonrisas, abrazos y besos son actos que te hacen ver la vida como algo único. Vale la pena todo el esfuerzo y la lucha si la recompensa es poder ser la persona que va a marcar la vida de los niños desde su niñez. Es algo inexplicable.


"El aprendizaje no se consigue por casualidad, se debe buscar con ardor y diligencia" (Abigail Adams)

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